¡El chocolate era la joya de la corona durante el periodo colonial! Era una bebida lujosa digna de reyes y reinas, reservada exclusivamente a la aristocracia adinerada. Era una mezcla especial de especias y azúcar tan deliciosa que hacía cantar las papilas gustativas. Era un manjar real al que nadie más tenía acceso.
En esa época, las colonias españolas de América eran como niños en una dulcería, consumiendo cacao a la menor oportunidad como si fuera lo más delicioso que hubieran probado. Eran conocedores enloquecidos por el cacao, devorándolo con alegría y deleite.
Es como tomar chocolate caliente en un día frío de invierno. Los ricos podían disfrutarlo en una fina taza de porcelana y los pobres en un pocillo o una totuma, pero de cualquier forma disfrutaban el calor, el dulzor y el consuelo que solo una taza de chocolate puede dar. Sin importar cómo se sirva, nadie tiene que quedarse sin ese alimento esencial.
Una taza de creatividad: el delicioso mundo de las bebidas de cacao
Esa era la manera clásica de conseguir lo bueno, pero según la región, mentes creativas idearon nuevas recetas para convertir el cacao en un verdadero energizante para los campesinos trabajadores. Era como una taza de café, pero con un delicioso giro achocolatado: suficiente para darles la energía que necesitaban para arar los campos y sacar el trabajo adelante.
Una taza caliente de “atole” (una deliciosa colada de maíz) es un antojo favorito en México. Prepararlo es todo un arte: se empieza disolviendo una pastilla en agua caliente y luego se bate con un molinillo como un chef mezclando sus ingredientes secretos. Cuando está espumoso y listo, se llena la taza con atole y se bebe a sorbos.
Colombia tuvo una idea brillante hace siglos cuando mezcló cacao y harina de maíz para crear la deliciosa bebida conocida como “chucula”. Fue un éxito entre las clases populares porque era una alternativa más asequible y accesible al cacao, pero con un resultado similar.
Hoy en día la gente ha creado distintas versiones de la chucula según su región: usan diferentes tipos de maíz, cereales, especias e incluso azúcar para darle ese toque especial. Es como una poción mágica que convierte lo ordinario en extraordinario:
- “Cuatro libras de cacao tostado y molido se ponen en ocho libras de azúcar y una onza de canela, todo lo cual, una vez incorporado, se reduce a pastillas de 15 gramos.
- Cada una de estas pastillas disuelta en agua hervida da una taza de chocolate que es la porción para cada persona“.
- “Los pobres consumen chocolate de harina, preparado así: a cada cuatro libras de cacao se le añaden veinte libras de harina de maíz tostado, cuarenta libras de panela, cuatro onzas de clavos de olor y dos de canela.”
Chucula de 7 granos: una receta patrimonial hecha con el corazón
¡La chucula es como una máquina del tiempo en un vaso! Te lleva de vuelta a los tiempos antiguos, cuando la gente usaba solo ingredientes naturales para hacer bebidas deliciosas. Es como un abrazo de tu abuela: cálido, reconfortante y lleno de amor.
Son siete los granos que componen la chucula auténtica: haba, arveja, cebada, trigo, garbanzo, maíz y lenteja. Después de tostarlos y molerlos, se mezclan con un melado preparado con agua y panela, hervido hasta un punto exacto para que no se cristalice.
¿Y si te dijera que tomar chucula de 7 granos es como hacer una excursión a una finca mágica? Cada sorbo de esta deliciosa mezcla te transporta a un lugar lleno de maíz besado por el sol, caña jugosa y granos de cacao hasta donde alcanza la vista. Es un antojo sabroso y una gran manera de apoyar a los pequeños y medianos campesinos que trabajan duro para mantener sus cultivos.
Doña Genoveva García: Esta receta tiene 40 años; me la enseñó mi papá, que la aprendió de mi abuela. Se puede decir que es una receta que ha pasado de familia en familia, de generación en generación (Prada Nagai, Bustamante, Trujillo y García, 2011):
- Una vez tienes la mezcla, agrega la melaza poco a poco para hidratar y formar las bolas.
- Para formar la bola hay que amasar varias veces, ya que el producto tiene su propia grasa y puede deformarse.
- Mi papá hacía, por cada kilo de cacao, media libra de cada grano.
- Ingredientes de la chucula: cacao, maíz, garbanzo, arveja, cebada, lentejas, clavos, canela y habas.
- Se empieza tostando el cacao según la humedad del grano, entre 16 y 18 minutos; se descascarilla y se muele para obtener el licor.
- El maíz, los garbanzos, las arvejas, la cebada, las lentejas y las habas se tuestan, y los cereales tostados se muelen para obtener la harina.
- Esa harina se mezcla después con el licor de cacao.
- A veces se hace con azúcar y panela.
- Una vez lista la mezcla, tiene un tiempo de reposo de 24 horas antes de empacarse.
Conoce el grano que hay detrás
La chucula rendía el cacao con granos tostados porque el cacao mismo era inalcanzable. Nuestra cata Del Cacao a la Barra son tres horas del grano a la barra: tostión, descascarillado, molienda y degustación del chocolate en cada etapa, para que el licor de la receta de doña Genoveva deje de ser una abstracción. El horario es flexible y se coordina por WhatsApp; se hace en español, inglés o portugués.



